La familia Padula ha estado ligada a los autos desde hace más de 80 años cuando Camilo Padula se dedicó a proveer servicios a los amantes de las cuatro ruedas.
Generación tras generación estuvieron directamente relacionados al mundo automotor, ya sea desde la distribución de neumáticos, talleres especializados al service y como hace décadas, a la atención de una clientela muy exigente en distintos aspectos como la seguridad, actualización, potenciación, y armado de autos especiales a requerimiento de cada cliente.
Camilo comenzó en la calle Carlos Pellegrini y luego se traslado a un taller en la calle Loria, en Lomas de Zamora y que junto a sus hijos fue ampliando, siempre con la premisa de la dedicación para satisfacer las necesidades de la clientela.
En 1970, Juan Carlos comenzó junto a Angelita, su compañera de vida, un emprendimiento en Turdera con la misión de satisfacer las necesidades de diferentes propietarios de automóviles, que trasmitieron a sus dos hijos varones.
Germán, que siempre tendremos en el recuerdo, se especializó en lo relativo a las nuevas exigencias tecnológicas cuando aparecía la inyección y la computación, como también destacándose en la excelencia de la atención, logrando premios otorgados por su dedicación a la marca Mazda, como en la preparación de cuatriciclos que lo llevaron a lograr títulos, provinciales y nacionales.
Juan Marcelo tomó la posta brindando su "sello" en todo lo relativo a la personalización, como la preparación de autos especiales en distintas formas, Tuning, 1/4 de Milla, SPL (sonido), sin descuidar nunca a aquellos clientes que buscan que su coche circule todos los días sin inconvenientes manteniendo los requerimientos de fábrica y sean habilitados para circular según las normas de ITV (Inspección Técnica Vehicular).
"Juanchi" y "Germáncito" son muy jóvenes aún y son los que podrán tomar la posta de la dinastía Padula.








